EVOLUCIÓN GENÉTICA

Para el análisis parto desde el año 2002 en que se empieza a ver la influencia del nuevo sistema selectivo aplicado.
Me refiero siempre a los valores de los EBV, pues como sabemos deslinda la influencia del medio ambiente que puede cambiar a lo largo de los años. De esta manera la modificación que experimenta la genética es cierta, inconmovible y aditiva.

Los gráficos atestiguan que la población que se tenía hace 11 años se vio modificada favorablemente según nuestros objetivos de manera palpable e incontrastable y que sin lugar a dudas se traducirá en un mejor resultado económico al reproducirla.
Al mismo tiempo, estimo que el biotipo actual es más acorde a lo buscado hoy en día, además de ser racialmente más correcto, al haber dejado atrás las distorciones que trajo el new type. Creo que Ud. comparatiría mi opinión si visitara Casamú y pudiera ver y apreciar las categorías más jóvenes, sobretodo si las comparara con las de más edad.

 

 

 

 

 

COMENTARIO GENÉTICO FINAL
Si Ud. leyó todo el relato anterior donde trato de explicar la evolución de los objetivos genéticos del plantel de Casamú en los primeros 30 años de existencia, habrá notado la gran importancia que le doy constantemente a la evaluación genética. No es un capricho u obsesión que uno tiene, sino la certeza de que es el único sistema posible para modificar una población, como lo demuestro en los gráficos anteriores.
No debemos olvidarnos que el 70% (¡Sí, setenta porciento!) de lo que vemos de un animal es debido al medio ambiente o sea su crianza, manejo, sanidad y presentación en el caso de las exposiciones. Lo importante es que esa proporción tan alta que vemos del animal no tiene fundamento hereditario o sea que no se heredará nada y por lo tanto no tendremos ningún retorno económico por haber invertido en ese porcentaje del animal que sin lugar a dudas nos deslumbra.
Mi enfático mensaje final es que le prestemos atención al 30% del animal que es consecuencia exclusiva de su valor genético y que por lo tanto se hereda y no desaparece de la población donde se incorpora, traduciéndose entonces en resultado económico. Teniendo información genética completa de los animales de los que vivimos podemos construir poblaciones sólidas con buen retorno económico debido a los valores DEP o EBV que nuestro criterio considera importantes.